Para empezar a abordar este tema es importante diferenciar que la ventilación de un espacio puede depender de dos factores principales, los cuales son: la inyección de aire fresco o la extracción de aire contaminado. Aunque algunas veces se puede tener ambas con un solo sistema, pero todas van enfocadas al mismo objetivo: calidad de aire interior.
Renovación de Aire
Cuando hablamos de zonas ocupadas por seres vivos, la importancia de mantener un ambiente bien ventilado es prioridad, ya que de esta forma, se garantiza que el aire que se respire contenga la cantidad óptima de oxígeno.
Pero la ventilación por sí sola, no genera la calidad de aire interior, ya que podríamos tomar en cuenta el factor climático que impacta las zonas urbanas a lo largo del año, como puede ser el frío o la alta concentración de polen, una de las principales causas de alergia estacional. Es por esto, que además de garantizar la inyección de aire exterior, se debe considerar que el aire debe estar filtrado y previamente climatizado.
Actualmente, ya se cuentan con sistemas de ventilación que pueden incluir varias etapas de filtración, que van desde el G4 (para retención de partículas de polvo grueso), hasta un grado H14 (HEPA) que es comúnmente utilizado para aplicaciones hospitalarias o farmacéuticas.
Si es necesario dar al aire condiciones de temperatura, basta con analizar si el sitio a ventilar cuenta con un sistema que puede ser VRF o por medio de una unidad climatizadora central. En estos casos, el ventilador solo cumple con la función de agregar aire fresco pero en caso de contar con aire acondicionado, se puede hacer uso de un sistema de recuperación de energía.
Un recuperador de energía consiste en un gabinete con un intercambiador de calor de placas aire-aire, con un par de ventiladores independientes que manejan flujo cruzado. Hablando de su forma de operar, por un lado tenemos aire exterior que puede estar muy frío (en el caso de invierno) y que por medio de un ventilador dedicado a inyección de aire, lo hace pasar a través de un intercambiador de placas. Por el otro lado, tenemos un ventilador dedicado a extracción de aire, el cual puede ceder parte de su energía térmica al aire exterior para que al momento de ser inyectado por los difusores de aire, ya no ingrese tanto frío.
Este sistema híbrido logra algo conocido como Free Cooling (enfriamiento gratuito), cuando las condiciones ambientales lo permiten, convierte un sistema de ventilación, en uno de climatización, permitiendo alcanzar el máximo de eficiencia energética.

Extracción de Aire
Extraer aire es el segundo uso común de los ventiladores, esta se enfoca más en el manejo de las emisiones de algunos gases contaminantes como pueden ser, residuos de combustión en el caso de estacionamientos subterráneos, o generación de gases potencialmente nocivos en zonas altamente concurridas o de alta permanencia, como pueden ser oficinas, bancos, etc.
Para cada proyecto pueden existir diferentes ventiladores utilizados, pero al final su objetivo es el mismo: expulsar esos gases hacia la atmósfera.
El tipo de aplicación es el que determina las características puntuales de cada ventilador. Por ejemplo, algunos pueden ser usados para extraer grandes volúmenes de aire de un estacionamiento subterráneo, en este caso la función es extraer los gases residuos de la combustión de los autos (monóxido de carbono). Tomando el mismo ejemplo, podrían requerir alguna certificación para operación en condiciones de fuego directo en caso de incendio, al contrario de la inyección, en estos casos, lo que se busca es la extracción rápida y oportuna de humo.
También podríamos contar con extractores de aire que operan en atmósferas especiales y transportan aire mezclado con gases o partículas que representan un riesgo de explosión. Los ventiladores estándar tiene un potencial de riesgo de ignición alto, debido a la fricción de sus partes móviles o por el tipo de cableado utilizado, por lo que requieren una certificación ATEX, haciendo uso de materiales constructivos, plásticos que no generan electricidad estática con la fricción.

Por último, también existen los que están fabricados casi en su totalidad con elementos altamente resistentes a atmósferas corrosivas, como las que se encuentran en algunos laboratorios o zonas de manufactura, donde se usan solventes que son altamente corrosivos contra algunos metales.
